Hedi Slimane retrata la adolescencia
Hedonismo a grandes dosis y resacas por el rock. Los adolescentes de hoy han roto los estribillos de My Generation de The Who. Ya no quieren morir antes de llegar a viejos, sino permanecer jóvenes y vitalistas sin caducidad. En una época en que el mundo se antoja como siempre hostil (en la adolescencia siempre pasa) y en una era en que el futuro del mundo no es nada alentador –se anuncia: los recursos se acabarán, el agua es un bien que comienza a escasear y la crisis económica llama a las puertas-, una nueva generación se rebela hedonista. Sus integrantes no piensan en un mayo del 68, ni en una movilización como en Praga o Seattle, sino en permanecer escondidos en fiestas de colegas, conciertos en salas abatidos por los sonidos del pop-rock de nuevo cuño y disfrutando de las grandes posibilidades de las nuevas tecnologías. La vida no está en las noticias porque es cibernética y nocturna.
Este devaneo es fruto de un poco de insomnio nocturno. Disculpen las molestias. Sin más, unos detalles del trabajo del diseñador-fotógrafo: