Cruzar la sutil distancia entre la agitación reposada y la locura no es tan difícil.Hay genios y hay locos. Está el Dalí genial y pocos se aventuran a señalar si su genialidad era una especie de sabrosa locura aceptada. En realidad, el pintor era un personaje creado por sí mismo, tantas veces interpretado que se había convertido en él, y entonces Salvador ya no era él, ni siquiera en pijama, sino su propio personaje representado. El gran surrealista superó con creces la fama de otros contemporáneos gracias a su buena, trabajada y siempre sorprendente interpretación.
Luego están esos otros locos que no han nacido genios, ni con estrella (salvo que el tiempo diga lo contrario). Esos personajes extraños que provocan un escalofrío al descubrirlos, al acercarse a ellos. Algunos han tenido el privilegio de ser reconocidos por la necesaria expresión desatada de su persona, de sus traumas, de sus taras, de sus visiones... El Art Brut les enmarcó y les hizo un hueco para la posteridad. Así lo escribió como Arte Marginal el crítico de arte Roger Cardinal a principios de los 70. Asumió la idea de Jean Dubuffet que había hablado de lo Brut como aquello fuera de los límites de la cultural oficial. Los locos, desde 1972, dejaban de ser unos demonizados para ser humanos. Personas con almas atormentadas, su mundo interior exportado al papel, el lienzo o el muro, empezó a ser motivo de interés.
No sabía nada del Art Brut, gracias por descubrírmelo. Desde ya me siento identificada con ellos como con todos los outsiders del mundo, los que no encajan nunca del todo, los que se mueven en territorios mestizos. Besos
Yo tampoco conocía el Art Brut...pero sí es verdad que el arte y la locura estan, en cierto modo, relacionados. Esas almas atormentadas, incomprendidas, que necesitan expresar de algún modo su caótico mundo interior....Respecto a Dalí, estoy contigo...yo creo que se reía de todo el mundo, que sabía provocar como nadie...
Muy bueno el artículo!!!